Vida Urbana y Suburbana La vida urbana y suburbana ha venido a constituir un estilo dominante de vida para más y más personas. Para muchos, este sistema proporciona oportunidades económicas, educacionales, sociales y culturales. Para otros, este mismo estilo de vida significa enajenación, pobreza y despersonalización. En la iglesia tenemos la oportunidad y la responsabilidad de forjar el futuro de la vida urbana y suburbana. Se necesitan programas masivos de renovación y planificación social que hagan posible un grado más alto de humanización dentro de los estilos de vida urbanos y suburbanos. Los cristianos debemos juzgar todos los programas, incluso los económicos y los de desarrollo comunitario, las nuevas poblaciones y la renovación urbana en la medida en que dichos programas protejan y afirmen los valores humanos, permiten la participación personal y política, y abran las comunidades a las personas de cualquier raza, edad y nivel económico. Afirmamos los esfuerzos de los urbanizadores que ponen los valores humanos en el mismo c entro de sus planes. Debemos ayudar a dar forma a ciudades y suburbios que proporcionen la oportunidad de satisfacer la necesidad humana de identificarse con comunidades sociales pequeñas y hallar significado en las mismas. A la vez, se ha de estimular tales comunidades pequeñas para que asuman las responsabilidades de toda la comunidad, urbana o suburbana, en vez de aislarse de ellas. From The Book of Discipline of The United Methodist Church - 2000. Copyright 2000 by The United Methodist Publishing House. Used by permission.
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